Mensaje a los revolucionarios.

Camilo Torres


Tener conciencia de que en Colombia no se puede dar de comer, ni vestir, ni alojar a las mayorías. Esto obedece a que quienes detenta el poder consituyen una minoría económica que domina al poder político, al poder cultural, al militar y , desgraciadamente, también al poder eclesiástico.

Es luchar contra las estructuras opresoras.

Es lograr la educación para los hijos y acceso a la cultura para los económicamente imposibilitados

Es no transigir con la miseria.

Es reconocer en todo hombre, cualquier derecho que le corresponda.

Es no patrocinar el crimen.

Es defender a todo ciudadano del atropello y la injusticia, sin distingo de credo u opinión.

Es promover la unión de todos lo sectores de la infraestructura.

Es no dejar romper esa unión por los explotadores.

Es rechazar toda represión injusta y toda tiranía.

Es luchar por la elevación integral del hombre.

Es comprometerse a fondo, con base en la injusticia.

Es susituir los cuerpos colegiados inoperantes, por organismos populares eficaces en vista al bien de la comunidad.

Es respaldar a los que luchan honradamente en favor del pueblo.

Es no venderse a cambio de recompensas, gratificaciones, promesas y prebendas.

Es cumplir la consigna recibida.

Es rechazar todo imperialismo y cualquier tipo de colonialismo.

Es luchar por una efectiva justicia social.

Es realizar una auténtica democracia no dominada por grupos de presión, entendidos éstos como el conjunto minoritario de individuos que disponen de todas las influencias para las decisiones del poder.

Es luchar contra el hambre. No se trata, predicaba, de enredarnos a discutir si el alma es mortal o inortal. Lo úico que sabemos es que el hambre sí es mortal.

Pensaba, con Josué de Castro, que "vivimos una yuxtaposición de mundos antagónicos: uno, en donde las gentes viven en promedio setenta años; y otro, en donde viven treinta y cinco años".

La tierra está dividida principalmente en dos grandes grupos: el de aquellos que no comen y el de aquellos que comen y no duermen, temerosos de la revuelta de los hambrientos.

Cada día de cada semana, diez mil personas mueren de hambre sobre la tierra: más que en ningún otro período de la historia.

En la India, sólamente, en los diez años venideros, cincuenta millones de niños morirán de hambre.

Más de mil quinientos millones de seres humanos viven, en este momento, con hambre en el vientre, hambre en el corazón, hambre en el cerebro.

Según informes de la FAO, la mitad de la población del orbe se encuentra con hambre o denutrida.

La tierra está habitada por tres mil millones de personas. Dentro de diecisiete años seremos cuatro mil millones. Dentro de treinta y siete años, seis mil millones.

A cada tic-tac del péndulo de reloj de la sala del Congreso de Nutrición, hay tres bocas más.


C.N.P. Repórter, Revista del Colegio Nacional de Periodistas, núm. 2, mayo-junio de 1964, pp. 13-9

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Más reciente revisión: Marzo 17, 2002.